Nuestra historia se desarrolla un viernes por la noche cuando unos compañeros de trabajo decidieron salir por unas cervezas, para quitar el estrés de la semana que recién habia terminado, eligieron un lugar con buena música y servicio barato lo importante era convivir.
Transcurría la noche así como las bebidas y una buena platica, cuando de repente se acerco el mesero o mesera del lugar, realmente no se distinguía que era o que fue pero en fin llego a interrumpir como solo l@s meser@s saben hacerlo, les aviso que en 10 minutos el bar cerraría y por lo tanto deberían marcharse.
- Oh, no sabia que cerraran tan temprano, y ahora ¿donde la seguimos? – Dijo el sujeto 1 algo preocupado por lo avanzado de la noche.
- Podemos ir a mi casa, – Con ese tono que solo los verdaderos gargolastras pueden emitir – y seguimos pasándola bien – Contesto el sujeto 2
- Vamos por mi no hay problema, con tal de seguir la platica. – Al sujeto 3 le daba igual el solo quería seguir chupando.
Despues de esta pequeña platica se acordó ir a esa casa pasara lo que pasara. Pero al salir y mirar al otro lado de la avenida algo llamo su atención, era una fachada de colores y luces llamativas que los atrajo como un imán, ese lugar aun permanecía abierto por lo que sin pensarlo cambiaron los planes y decidieron entrar.
La entrada fue muy estricta, revisaron las identidades y pertenencias, argumentando posibles operativos y por el tipo de giro no deseaban tener problemas con la autoridad. Una vez dentro les asignaron la mesa del rincón que contaba con buena vista del espectáculo a pesar de la media luz que manejaba el sitio.
El mesero tomo la orden y ellos se ponían cómodos para disfrutar del espectáculo cuando de repente la figura de de una mujer apareció tomando asiento en las piernas del sujeto 3 quien a pesar de estar sorprendido no rechazo la compañía. Ella tenia un acento extranjero su piel blanca y pelo rubio deslumbraban a cualquiera, llevaba puesto un traje rojo que por la diminuta minifalda y el amplio escote dejaban poco a la imaginación, su nombre Vianney. De inmediato pidio una copa, el mesero tomo la orden y el sujeto 3 firmo la autorización, platicaba poco sus brazos se encargaban de los demás, su boca no dejaba hablar al sujeto 3.
Todo parecía ir muy bien hasta ese momento pero llego su copa, no se sabe si fue el ritmo de la noche o el veneno del gargolastra que acababa de besar pero se transformo. Perdió el control, sus acciones comenzaron a perder fuerza y ya no se veía como al principio.
Vianney bailaba pero necesitaba que la sostuvieran, para mantener contento al cliente lo besaba pero el sabor se sus besos no era agradable según el testimonio del sujeto 3 pues pudo haber hecho algún trabajito antes aunque no lo puede asegurar. Cuando las manos de este sujeto recorrían el cuerpo ella se quejaba con un grito extraño y quitaba las manos del lugar por lo que desistió de esa idea. Volvieron a sentarse y sin avisar se quedo dormida en sus brazos!!!, una situación bastante incomoda pues la diversión se perdió y la pierna se cansaba con su peso. El mesero no quizo llevarsela al contrario como buen gargola aconsejo disfrutarla pues ya se habia pagado.
Esa situación duro por un largo rato el colmo llego cuando el personal paso y les comento que en ese sitio estorbaban por lo que debían moverse entonces el sujeto 3 como todo un caballero la tomo entre sus brazos y la cargo cambiándola de sitio, ella no despertó no se movió y el con la pierna cansada cansada aguanto. En un momento abrió los ojos y sus primeras palabras fueron – Me pides otra copa -, a lo cual el sujeto 3 no acepto. Al poco tiempo pidió su propina y el le dio un billete con tal de que se fuera, sin embargo, lo rodeo del cuello y volvio a dormitar.
La naturaleza es sabia y le hizo un llamado a la chava, por lo que al fin después de ese mal servicio se largo, el espectáculo siguió la noche mejoraba pero volvió a aparecer mas lucida exigiendo la propina nuevamente, pues según ella solo encontró veinte pesos. La duda sigue si ella perdió el billete original o el sujeto 3 fue tan tacaño que le dio solo eso, ella se fue a dormirse en otros brazos por el resto de la noche. Y afortunadamente los 3 compañeros encontraron mejor compañía que no se durmió.
Nunca aceptes lo primero que caiga siempre revisa la mercancía antes de aceptar.
