Esta semana quiero mostrarles esta carta de uno de mis pacientes. Espero que les sea de aprendizaje:
Estimado Dr. Gárgola, al fin pude hablar con ella, hace mucho tiempo que lo había intentado, pero no me atrevía.
No hace mucho que me hice de un auto chevy 2004, herencia de algún tío que casi no conocí. Siempre realizo mis trayectos solo, hago 40 minutos de ida al trabajo y 1 hora para el regreso, el carro es una belleza, aunque tiene sus golpes, es muy aguantador. En fin, yo estaba apunto de salir del estacionamiento cuando la ví, claro, siempre la estoy viendo a traves del cristal de las oficinas, comiendola con la mirada, pero hasta ese día, un leve “Qué tal?” salio de mi boca. Naturalmente ella no me conocía, de vista tal vez, pero era una oportunidad que tenia que aprovechar.
Ella me miro, un poco confundida (supongo), repaso un momento mi auto color cobre, y contestó. Inmediatamente le pregunte si me reconocio, si le gustaba mi carro, q a donde iba, si la podia llevar, si tenia novio, si me daba su telefono… a lo que ella respondió que sí, que si la podia llevar.
El plan estaba en marcha, tuve una amena platica con ella, y al llegar a su casa la invite a salir. Me dijo que estaría ocupada toda la semana, pero que podia seguir llevandola a su casa todos los días.
Durante ese tiempo, me contó acerca de los problemas que tenia con su familia, de lo mucho que le agradaba su trabajo, y de como sus amigas le habian puesto el apodo de “mona” [Refiriendose a la Mona Lisa, no al primáte]. Cierto día me contó de su ex-novio, cierto patán al que habia dejado porque le resulto “ojo alegre”, me dijo lo desconsiderado que fue con ella, y remato con la frase “Todos son iguales”, fue cuando vi la oportunidad y le contesté que no era cierto, que no todos habiamos sido cortados con la misma tijera, después de eso le hice una concreta invitación a salir, y ella aceptó.
Viernes, 3:00pm. Por azares del destino, mi auto no circula los viernes, pero aun así estaba realmente emocionado, el plan era ver una película y luego ir a cenar (me considero un romántico empedernido). Todo iba viento en popa, después de chutarme la nueva película de Crepúsculo (Si, la de los vampiros gays) nos disponiamos a partir, y yo buscaba, mientras, el taxi para irnos al restaurante. De repente ella dejo soltar una expresión de desagrado, al tiempo que explicaba haber visto a su ex.
Se acercó a nosotros, un tipo rubio, alto, cuerpo de gimnasio, lente oscuro y arracada, clásico patán. Inmediatamente se arrojo hacia ella, y le dijo que si podian hablar. Ella me miro, se acerco hacia mi, me dio un beso en la mejilla y me susurro “Déjame despacharlo, mientras consigue nuestro taxi”. Sonreí directamente al tipo ese, sabiendo que le esperaba un rechazo seguro y seguí con mi búsqueda.
Pasaron algunos minutos para encontrar un transporte disponible, cuando, dí media vuelta y no los localice visualmente. En ese preciso momento escuche algunos bocinazos, saliendo del estacionamiento, y mientras un BMW rojo avanzaba rápidamente, escuche su voz, gritando desde la ventanilla: “LAALOOOOOOO!, No se te olvide pasar por mí el lunes!”, al tiempo que su ex, me hacia un corte de mangas a discreción.
Total, me di cuenta de que había sido engañado, y esto no me desmotivo, al contrario me puso a pensar en lo más importante, en mi método para gargolear,y ya detecte el error en mi estrategia, es por eso que quisiera corroborar:
-¿Debería cambiar de carro?
Att. Lalo
P.D. Si estas leyendo esto, Lalo, no lo compres, o con más razon te agarran de transporte.
