Aun cuando las sociedad sepa que un gargolastra encubierto, es un piltrafo de persona, aun así se enamoran de las personas menos impensables.
Esta historia solo es el reflejo de un fiel seguidor de este blog.
Todo comenzó hace ya más de un año, un personaje bastante gris en apariencia… pero con una enorme simpatia por dentro. Para no revelar las identidades nombraremos a los involucrados como Luis y Marina.
Ambos estaban desempleados, se conocieron en una feria del empleo que se realizaba en ese entonces en el Palacio de los Deportes de la gran ciudad de México. Curiosamente ambos son de la misma área de trabajo (son informáticos). El con un perfil bajo en actitud pero un genio de la seguridad informática. Ella por demás atractiva pero con las complicaciones de una chica que ha sido víctima de malas relaciones amorosas y cuya confianza se vio afectada radicalmente.
Luis tenia aspiraciones más grandes, sin embargo la paciencia y la dedicación no eran sus fuertes, además de que era muy inseguro (a pesar de que el decia no serlo). A sus 40 años habia probado muchas cosas en cuanto a las relaciones sexuales, pero habia algo que nunca habia experimentado: “El amor”, por lo que a todos nos pareceria que era edad perfecta para dedicarse a buscarlo.
Marina, por el contrario, se encontraba en la flor de su juventud, con tan solo 20 años y poca experiencia, parecía presa fácil para cualquier gárgola. Pero siempre con la guardia en alto, porque habia pasado por varias relaciones poco satisfactorias.
Coincidencia sería que ambos personajes se encontraran, pero no así que se conocieran. Luis la miró, mientras hojeaba libros de poesía, de inmediato supo que ella era la escogida, por lo que comenzó a seguirla, tomando la debida distancia (un gargolastra profesional lo hace sin parpadear), a la par en que pensaba con que palabras introduciría su estampa a la hermosa doncella. Fue entonces cuando empezo a repasar palabras por su mente, y luego fue por un diccionario (al cabo estaba en el lugar preciso) para ver que esas palabras existian y ya después de ensayar su dialogo estaba listo para la acción. Caminó hacia ella y con una voz aguardientosa dijo “Quisiera ser Yoguuuuur, para embarrarme en tu cuerpo”.
Marina, hizo caso omiso del piropo, puesto que la baja autoestima que tenia en esos momentos, no la dejaba pensar con claridad. Amablemente contesto: “Mucho Gusto.”. Luis estaba entusiasmado pues su estrategia parecia haber funcionado, “Pero… ¿Y ahora que?”, se preguntaba, pues no pensó llegar tan lejos. Inmediatamente comenzó a contarle acerca de él, y exagerando en partes que, para Luis, parecian fundamentales para conquistarla. Le contó que era un gran empresario, y que tenia el destacado puesto de Administrador en jefe de la Seguridad Informatica[Cargo que inventó] en una importante empresa. Siguio tirando mentirillas, que por supuesto ella no creia.
Cuando el aburrimiento se apoderaba de ella, Luis, repentinamente pregunto:
-”A proposito, ¿Como te llamas?”.
-”Marina”, dijo ella.
A lo que el gárgola contestó “¿Marina?, Presenten armas!!”. Al escuchar esto, Marina, como impactada por un rayo recuperaba su autoestima. Le dio pues sonora cachetada y se alejó diciendole (al imbécil ese) “Me merezco algo mejor!”…
Tiempo después me enteraria, que Marina encontró al hombre de sus sueños, quien hoy en día da todo por ella y que no hace mucho le pidio matrimonio.
Luis, sigue solo, a veces lo veo, tan lleno de ira, pero al final triste y empedernido, pues a su edad a perdido toda esperanza, y lo único que lo mantiene entusiasta por la vida es el hecho de que algún día podria encontrar a alguien tan gárgola como él.
La moraleja aqui es: “Buscate una gárgola de tu tamaño”
Hasta Luego!
